Una estrategia de Corporate Performance Management (CPM) permite a la alta dirección conocer cómo marcha la empresa, hacer proyecciones a futuro y realizar los cambios necesarios oportunamente a partir del acceso a información procesada y relevante, basada en la integración de los sistemas de gestión de la organización.
A mediados de los años 80 las empresas comenzaron a descubrir que los sistemas orientados sólo a aspectos financieros no eran suficientes para mejorar la gestión.
Robert Kaplan y David Norton desarrollaron por entonces las nociones fundamentales de los parámetros necesarios para conducir las estrategias de las empresas de acuerdo a sus objetivos y metas, a partir del manejo de información que les permitiera dirigir, medir y evaluar el estado y desempeño de la compañía en forma permanente.
Para lograr lo anterior, los ejecutivos o directores de las empresas requieren contar con sistemas de información confiables de las distintas áreas de la organización, en aspectos críticos del negocio que les permitan tomar las decisiones precisas en el momento oportuno.
Con la consolidación de Internet, las organizaciones también pueden acceder a reportes basados en la Web, en ambientes interactivos o en portales, dispositivos inalámbricos, o incluso por correo electrónico, de manera que la información esté disponible para la gerencia y analistas en cualquier lugar y momento.
Por lo tanto, el uso avanzado de Tecnologías de la Información (TI) se ha transformado en un requisito fundamental para que la dirección de la empresa y las distintas áreas de la compañía puedan acceder a información de valor en tiempo real. De esta forma, para que las decisiones de la gerencia sean fundamentadas y ejecutadas estratégicamente, las herramientas analíticas y de medición del rendimiento empresarial se han vuelto imprescindibles.
Para que las decisiones de la gerencia sean fundamentadas y ejecutadas estratégicamente, las herramientas analíticas y de medición del rendimiento empresarial se han vuelto imprescindibles, por lo tanto, el uso avanzado de Tecnologías de la Información (TI) se ha transformado en un requisito fundamental para que la dirección de la empresa y las distintas áreas de la compañía puedan acceder a información de valor en tiempo real.
Métricas de Desempeño
En este contexto, Corporate Performance Management (CPM) se ha venido perfilando como una creciente necesidad para todo tipo de organizaciones. Se trata de un concepto difundido por Gartner Research en el 2001 y que ha sido recogido por diversas empresas, dando al término algunas variaciones y matices. Según la consultora, a grandes rasgos, CPM es un concepto "paraguas" que engloba a un conjunto de metodologías, métricas y procesos necesarios para el seguimiento y la gestión del desempeño de una empresa.
Estas herramientas buscan crear un marco único que permita integrar la gestión de la organización con soluciones de gestión como ERP (Enterprise Resource Planning), CRM (Customer Relationship Management) y SCM (Supply Chain Management), entre otras, de manera que la gerencia pueda de un modo simple y eficaz acceder a los indicadores de desempeño de la organización. Tarea que no es para nada sencilla, ya que no sólo deriva en desafíos técnicos sino también en una nueva forma de aplicar las estrategias.
En efecto, CPM se relaciona con dos herramientas fundamentales, que relacionan de un modo más estrecho a la dirección de la organización con las TI: Business Intelligence (BI) y Balanced Scorecard (BSC). Mientras la BI permite a la empresa explotar sus datos para convertirlos en información útil y crear nuevos conocimientos, el BSC combina indicadores financieros con no financieros, buscando cuantificar el desempeño de la organización y visualizar su futuro.
De allí que los desafíos de la implementación de un sistema de CPM involucren tanto a la alta dirección, a las gerencias de las distintas áreas como al resto de los empleados, es decir, a la organización en su conjunto. Dichos desafíos son diferentes naturalmente en cada caso, pero tienen el sello común de la transformación de los procesos y enfoques tradicionales y el consecuente uso de nuevas tecnologías, aspecto que también exige un proceso de aprendizaje.
Estos elementos pueden facilitar la gestión del cambio y fortalecer el desarrollo de una cultura organizacional propia, que conduzca al éxito. En tal sentido, al pensar en un CPM la buena conjugación de procesos, sistemas, personas y tecnología resultará relevante para lograr los objetivos esenciales: crear valor en la organización y cumplir con las metas.
El Rol de la Alta Gerencia
Un sistema de CPM busca responder a preguntas fundamentales de gestión empresarial: cómo marcha la organización, por qué y qué es necesario hacer para mejorar o cumplir los objetivos. Esto significa que los datos deben convertirse en información, estar disponibles y, sobre todo, integrados como conjunto, ya que la idea es tener un mapa completo de la organización.
Por lo tanto, CPM es una estrategia que está asociada indisolublemente a la alta dirección, ya que es ella quien debe transformar los planes y estrategias de la organización en decisiones y acciones.
Sin embargo, uno de los aspectos fundamentales de una estrategia CPM es la comunicación de información y estrategia en múltiples direcciones. Se trata de acceder a información consistente que ayude a todos sus miembros a entender el negocio.
Un segundo aspecto esencial es el resumen de desempeño, que permite a la gerencia optimizar el negocio y las prácticas existentes en la organización. A partir de allí, la dirección podrá hacer más eficaz el desempeño de la organización, lo cual, a su vez, sólo puede lograrse con el apoyo de sistemas automatizados de información como los mencionados anteriormente. Tecnología y gestión alcanzan así, su máxima expresión como unidad.
Beneficios de CPM
Una estrategia de CPM opera a través de cuatro actividades y factores fundamentales: monitoreo del desempeño de la organización, análisis de los factores asociados a la situación actual, proyección del rendimiento a futuro y aplicación de medidas correctivas oportunamente, lo que plantea a los gerentes una oportunidad inigualable para mejorar la gestión.
Así, el uso de herramientas de medición del desempeño empresarial conlleva beneficios múltiples, entre los cuales pueden destacarse los siguientes:
Permite alinear la estrategia de la empresa con las operaciones, supeditando a éstas con los objetivos del negocio.
Ofrece a la alta dirección una visión completa de la marcha de la organización, a través del acceso a información valiosa y consolidada.
Permite visualizar los riesgos y las oportunidades que una organización puede enfrentar en el mercado, tomando mejores y más rápidas decisiones de negocio.
Contribuye a que el conjunto de la organización pueda entender el negocio y acceder a mejor información para desempeñar sus tareas.
Mejora los ciclos de planificación y control, contribuyendo a optimizar el rendimiento de la organización con una perspectiva de futuro.
Contribuye a medir el rendimiento de la fuerza laboral a través de un completo análisis que posibilita a las compañías alinear al personal con los nuevos objetivos y requerimientos de la organización.
Ayuda a las grandes organizaciones a cumplir con las regulaciones internacionales, como Sarbanes-Oxley y Basilea II, entre otras.
Aberdeen Group, sostiene que más del 70% de las compañías que ya han adoptado sistemas CPM afirman que han logrado un fuerte impacto y numerosas mejoras en sus métricas de desempeño claves. Industrias de telecomunicaciones, comercio y servicios, se inclinan por este tipo de estrategia.
A nivel de mercado, Gartner, por su parte, avizora un muy buen momento y futuro para estas soluciones, estimando que el 2005 este mercado crecerá más de un 13%, totalizando alrededor de 650 millones de dólares en ingresos por concepto de venta de nuevas licencias. La consultora proyecta también que el mercado CPM superará los 900 millones de dólares en el 2009, a partir de una tasa de anual compuesta de un 8,9%.