IMPUESTO AL SOFTWARE, NUBE NEGRA PARA LA PYME
De un tiempo a esta parte, el impuesto a la propiedad intelectual del software importado -gravamen de un 30% que el SII decidió comenzar a cobrar estrictamente este año- ha provocado acaloradas discusiones entre quienes critican la medida y el organismo fiscalizador.
Lo cierto es que el SII no hace más que cumplir con lo que dictamina la normativa vigente. Frente a eso, a la industria no le queda más que cumplir con sus obligaciones tributarias. Se podrá debatir en torno al período de retroactividad de la medida para aquellas empresas que no estaban interpretando de la manera en que el SII lo aclaró a principios de este año.
Sin embargo, queremos llevar la discusión al plano del monto de este impuesto, que sin duda es el punto que más puede influir en la implementación de aplicaciones y servicios que agreguen valor y mejoren la gestión de los negocios. Y, de esta forma, crear un fuerte impacto en el desarrollo económico. Un 30% de impuesto encarece abiertamente el acceso a la tecnología.
Ciertamente esta es una clara barrera al crecimiento y desarrollo de las pequeñas y medianas empresas que decidan incorporar software estándar desarrollado en otros países para optimizar procesos y eficiencias. Un dato alarmante es un estudio del Ministerio de Economía del año pasado que indicaba que sólo un 26% de las pymes usaba software de administración. Es decir, a más de dos tercios de las empresas se les encarecerá a ese tipo de tecnología.
No cabe duda que la tecnologización de este segmento es vital para aumentar la competitividad del país, más aún con la liberalización del comercio. Y justamente ahí se produce otra distorsión.
El mensaje del Gobierno ha sido claro y transparente: abramos nuestras puertas al mercado global. Sin embargo, una medida como esta provoca distorsión en la competencia de empresas locales que desarrollan software respecto a aquellas que lo importan... ¿Diferencia de condiciones competitivas?
Asimismo, leyes como ésta también fomentan indirectamente otro calvario de la industria: la piratería de software, un problema que no sólo afecta a los fabricantes sino también a las arcas del fisco, que ven reducidos sus ingresos por una menor recaudación vía impuesto a la venta.
Al final del camino, los más perjudicados serán los usuarios finales, empresas de todos los tamaños que verán encarecer el acceso a la tecnología. Es imperativo entonces que la discusión se transforme rápidamente en materia legislativa para generar una modificación a la ley que grava al software.
Aníbal Flores Clarke
Gerente General
Empresas CIENTEC S.A.
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