COMPETITIVIDAD Y TECNOLOGÍA
Para quienes se desempeñan en funciones relacionadas con las tecnologías de la información al interior de las empresas es algo obvio que mientras más se invierta en tecnología, se logrará mejorar los procesos de negocios. Pero esta ecuación no dice relación sólo con una mejor eficiencia interna, sino con la posibilidad de ser más competitivo, en un mundo en el cual quien no se sube al carro de los bits, se queda aplastado en el camino.
Pero... eso lo tienen totalmente claro en las áreas de Sistemas. Sin embargo, esta evangelización debe traspasar esos departamentos y llegar a quienes lideran o participan en la identificación de las necesidades y en la justificación, selección, implementación y monitoreo de las soluciones de TI que optimizarán los procesos de negocios esenciales de sus organizaciones.
Lamentablemente, muchas compañías aún poseen gerencias que ven a la tecnología como un mal necesario, pero no algo que les sirva realmente para aumentar la competitividad. Craso error. Incluso, a nivel país esto es preocupante. Según el último estudio del Institute for Management Development (IMD) y el World Economic Forum a pesar del esfuerzo de desarrollo a nivel país, Chile sigue estando por debajo de los países del primer mundo en cuanto a “competitividad y Tecnología”. En definitiva, una mentalidad difícil de cambiar.
Tengo claro que hoy las empresas saben la importancia de buen software tipo ERP, un sistema CRM adecuado a sus clientes, servidores estables, almacenamiento de datos y otra serie de tecnologías, sin embargo, aún existe en muchas esferas la mentalidad de que las compañías que nos dedicamos a ofrecer servicios informáticos “creamos” la necesidad tecnológica, lo que no es así. Todo lo contrario, tratamos de buscar soluciones y productos que mejoren los procesos de negocios de nuestros clientes, quienes solos se dan cuenta que necesitan invertir en tecnología para no quedar en el cementerio económico.
Un ejemplo claro es Sodimac, que se mueve en un mundo tan competitivo como es el retail. En los últimos cinco años ha destinado una importante suma en tecnología, que incluye equipamiento computacional, aplicaciones comerciales, financieras, de recursos humanos, manejo de tiendas, administración de tarjetas de crédito, comercio electrónico, logística y coordinación interpersonal, lo que le permitió, entre otros factores, enfrentar con éxito a un gigante internacional como es Home Depot. Incluso hace unos meses externalizó su plataforma de correos para dejar en manos de terceros un problema tecnológico.
A nivel internacional, quizá uno de los ejemplos más notables es el de los servicios de courier. Gigantes como Federal Express (Fedex) o UPS, entre otros, estaban acostumbrados a una gran cantidad de clientes y la competencia estaba dada más que nada por quién tomaba la mejor torta del mercado. En la década de los ’90, Fedex asesorado por una grupo de especialistas, realizó una inversión en tecnología nunca antes vista en sus décadas de historia. El objetivo principal era poder tener toda la información de los despachos en línea, tanto para ordenarse internamente, como para ponerlo a disposición de sus clientes.
Rápidamente, Fedex comenzó a aumentar su participación de mercado, en desmedro de la de UPS. Fue cuando esta última decidió que la única forma de poder competir con su adversario, era incorporando más tecnología.
Casos como los de las empresas de courier se repite una y mil veces en otros mercados como el de las aerolíneas, supermercados, telecomunicaciones y minero. El problema, es que si la empresa no se da cuenta a tiempo, después va ser muy tarde para recuperarse. Y pocas veces... hay vuelta atrás.
Aníbal Flores C.
Gerente General
Grupo de empresas CIENTEC.
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