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LA PREPARACIÓN DE LA ESCUDERÍA CHILENA

Nadie en la industria tecnológica nacional estuvo ajeno a lo que sucedió a principios de agosto. El gobierno anunció un nuevo plan público-privado para que los chilenos tengan acceso a computadores y notebooks a más bajo precio.

Esto, que en un principio puede parecer un nuevo y gran paso para la alfabetización digital, (aún se deben ver sus resultados) posee sin embargo, otras aristas desde las cuales ver la situación. El mayor acceso a computadores es el primer eslabón de una cadena de valor informático que comienza al interior del hogar, pero continúa en una profesión TI, en una Pyme tecnológica y por qué no, en la generación de una corporación relacionada con soluciones y productos informáticos. En definitiva, el camino que recorrió Bill Gates.

Inevitablemente, este desarrollo tecnológico tendrá consecuencias en la industria. Pero para que se desarrolle de forma óptima y se logren realmente ventajas competitivas e innovaciones de clase mundial, se necesita un segundo paso: Fomentar una política de inversión y desarrollo, más conocido como I+D. Y en esto, a nuestro país le falta bastante.

Hagamos la comparación. En los países europeos más desarrollados, cerca del 60% del financiamiento de los proyectos de ciencia y tecnología en inversión y desarrollo, provienen del sector productivo, del sector empresarial. En Chile, la cifra llega a cerca de un 12 o un 14%.

Para producir el cambio, la mentalidad debe comenzar justamente en la educación de la población, para así extrapolarse al resto de la sociedad y al mundo empresarial. No sólo podemos quedarnos en los éxitos momentáneos como los TLCs, el precio del cobre o el crecimiento del sector vitivinícola, por nombrar algunos, sino que sobre la misma hay que seguir invirtiendo y desarrollando productos y estrategias para crecer a largo plazo.

Un ejemplo de este concepto es la Formula 1. Todas las escuderías no sólo se preocupan del piloto o de la mantención del vehículo, sino también de invertir en todas las áreas que tienen relación con la carrera, para alcanzar los mejores resultados en un ambiente altamente competitivo. Sin ir más lejos, Renault acaba de anunciar que en septiembre comenzará un programa de 6 meses de trabajo para desarrollar el equipo que participe en el próximo Campeonato del Mundo.

Este mismo tipo de filosofía se puede extrapolar a otros sectores tan competitivos como la industria aeronáutica, los productos de consumo y la entrega de servicios masivos.

Entonces, ¿Qué sucede en Chile? Recientemente la Corfo anunció una reestructuración de su área de Inversión y Desarrollo, expresada a través de los programas TodoChile y Alta Tecnología. Sólo en 2004, esta área materializó más de US$ 200 millones de inversión, lo que permitió la generación de más de 1.300 puestos de trabajo. Para este año ya existen en cartera más de 320 proyectos nuevos.

Y esta es la clave para que iniciativas como mi "Mi Primer PC" o el emblemático "Enlaces", se conviertan realmente en proyectos útiles a la sociedad y no en una mera acumulación de artículos en los medios de comunicación. Estos tipos de proyectos deben abrir el camino hacia esa nueva concepción de competitividad, a esa mentalidad emprendedora, que ve en la tecnología una herramienta para ser más eficiente, para llegar a la meta en los circuitos mundiales más exigentes. La escudería de un equipo de Fórmula 1 no es lo importante, sino la inversión y el desarrollo que la hace realidad.

Aníbal Flores C.
Gerente General
Grupo de empresas CIENTEC.