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¿QUIÉN TOMA LA DECISIÓN DE INVERTIR EN TI EN SU EMPRESA?

Hace algunos días se dio a conocer el último ranking ISI, orientado a medir el grado de avance de los países hacia la Sociedad de la Información. En esta oportunidad, una vez más, las cifras demostraron que nuestro país lidera en este ámbito a nivel latinoamericano.

Ciertamente, este tipo de indicadores comparativos tienden a llenarnos de satisfacción y a darnos la falsa sensación de que las cosas marchan como deberían. Pero basta mirar un poco más en profundidad nuestra realidad para darnos cuenta de que aún estamos muy lejos de aquello.

Veamos, por ejemplo, lo que mostró el último Informe de Competitividad del WEF (World Economic Forum). En dicho estudio, si bien nuestro país aparece liderando en manejo macroeconómico a nivel mundial, y muy bien parado en competitividad económica, claramente aparece retrocediendo en ámbitos como la innovación y la disponibilidad de tecnología.

¿Cómo es posible esta dualidad, esta verdadera antinomia? ¿Se puede ser competitivo y líder en penetración de las tecnologías pero "flojo" en el desarrollo y uso de ellas? O mejor: ¿podrá nuestro país y sus empresas hacer sustentable en el tiempo su competitividad si persiste un bajo nivel de uso y sofisticación de las tecnologías?

La respuesta la sabemos. Es más: nadie hoy podría dejar de reconocer el rol gravitante de las TI y su relación con la competitividad. Estamos todos de acuerdo… ¿y entonces?

A mi juicio, nos encontramos en un punto que nos obliga a cuestionarnos, a llevar el análisis más allá de lo habitual. Debemos partir por preguntarnos quién toma las decisiones relacionadas con el uso de las TI en nuestras empresas, y más aún: saber si esas decisiones, independientemente de los factores coyunturales de los presupuestos, apuntan realmente al desarrollo de ventajas competitivas.

Los estudios realizados en los últimos tres años por la Pontificia Universidad Católica de Chile, a través de su encuesta ENTI, nos aportan un poco de luz al respecto: existe una clara barrera entre la alta dirección de las empresas y los gerentes o encargados de tecnología. En efecto, ENTI revela que los gerentes generales se reúnen muy a lo lejos con los gerentes de informática y peor aún: la mayoría de éstos no se ha reunido nunca con ellos. Esto es más grave cuando se comprueba que las decisiones relacionadas con tecnologías que involucran presupuestos mayores son tomadas por el gerente general, el gerente comercial o el de operaciones, mientras la mayoría de los gerentes de informática concentra su tiempo en tareas operativas.

¿Qué lectura podemos hacer de lo anterior? Primero, que las TI no son vistas todavía, en el quehacer interno de la mayoría de las organizaciones del país, como un ítem estratégico y vinculado estrechamente con el negocio. Segundo, la tecnología sigue siendo vista como un gasto y no como una inversión y, consecuentemente, el personal de informática sigue relegado a un rol secundario y operativo, apartado del resto de la organización.

Por lo tanto, tenemos un panorama poco alentador, por decirlo elegantemente, para la innovación y la sofisticación en el uso de las TI.

Quizás por eso la inversión en TI en Chile sigue siendo muy baja respecto del PIB (Producto Interno Bruto), sin alcanzar el volumen e importancia que ellas tienen en los países desarrollados y en las economías emergentes. Esto nos dice que mientras la situación siga como hasta ahora, muchas empresas de nuestro país poco a poco no sólo perderán competitividad, sino que también podrían ver amenazada su existencia, ya que la brecha que las separa de sus competidores globales continuará ensanchándose.

Si esto último le suena alarmista, quiere decir que Ud. ve a la tecnología todavía como algo lejano al negocio, o bien -por el contrario- la supervalora y cree que ella, por sí misma, le otorga una ventaja a su empresa. Lamento decirle que la situación es muy diferente, ya que hoy las TI son una condición básica, de subsistencia. Si su empresa quiere ir más allá, debe también atreverse a innovar en los procesos y en la gestión. En otras palabras, ese "más allá" significa no sólo usar tecnología para hacer mejor las cosas hoy que ayer -comparando el pasado y presente propios- sino también hacerlas mejor que los competidores -sus vecinos y los que están al otro lado del mundo-.

La próxima vez que escuche hablar de competitividad y TI, pregúntese quién y por qué toma las decisiones de invertir en TI en su empresa. Eso le dirá cuán cercano o lejano está de obtener verdaderas ventajas competitivas a partir del uso intensivo de la tecnología.

Aníbal Flores C.
Gerente General
Grupo de empresas CIENTEC.