CENTROS DE DATOS Y EL FIN DEL DOGMATISMO EN LA APLICACIÓN DE LA TECNOLOGÍA
Probablemente, Ud. haya visto en algún periódico o en algún portal en la Web una pequeña noticia sobre la presentación, hace un par de semanas, del GPS (Global Positioning System) más pequeño del mundo. Por si no vio la nota, que ciertamente ocupaba un diminuto espacio, le resumo diciendo que se trataba del anuncio de un dispositivo de posicionamiento global, del tamaño más o menos, de una uña.
La noticia, más que ser sorprendente, me parece una buena representación de cómo -al contrario de lo que muchos piensan- la tecnología no avanza tanto en complejidad y sofisticación como en simplicidad: todo es más pequeño, eficaz, simple y abre insospechadas nuevas posibilidades de uso.
Quienes llevamos años en el ámbito de las tecnologías, bien sabemos que lo que hasta diez o incluso cinco años era un principio, una definición, un límite de la realidad, deja de serlo en cualquier momento. Pensemos sólo en los computadores de antaño y los primeros centros de datos: grandes salones albergando gigantescas máquinas, celosamente custodiadas y que sólo algunos "iniciados" podían conocer de cerca.
Pareciera que estamos hablando de épocas remotas, pero sólo nos referimos a lo que acontecía hace algunas décadas, cuando casi nadie pensaba que las capacidades de procesamiento de datos se incrementarían exponencialmente mientras, gracias al surgimiento de los chips, los computadores y los servidores se harían cada vez más pequeños y poderosos.
En la evolución de los centros de datos, los servidores y la infraestructura junto con optimizar sus capacidades han experimentado también una notable mejora cualitativa, convirtiéndose en máquinas de alta disponibilidad, con sistemas de redundancia y, por sobre todo, más eficaces. Se trata de computadores que ahorran espacio, que demandan menos energía y que se integran mejor en los centros de datos, alcanzando incluso mejores niveles de rendimiento con tecnologías como la virtualización.
Pero no sólo cambia la tecnología, sino también nuestra relación cotidiana con ella. Esto se da en todos los niveles, es decir, en nuestra vida personal como en el ámbito de los negocios. Así, si antes era impensado poder acceder, gracias a las economías de escala, a los servicios de avanzados centros de datos de un tercero. Hoy lo que se cuestiona es hacer lo contrario.
De hecho, si lo vemos desde el punto de vista de los datos mismos, el cambio es igualmente radical. Recuerdo hasta muy poco tiempo haber escuchado o leído a ejecutivos manifestar reticencias, o dudas en el mejor de los casos, ante la posibilidad de que los datos críticos de sus organizaciones estuvieran fuera de los límites de su empresa y en manos de un tercero.
Hoy, por el contrario, una buena parte de los gerentes sabe que los centros de datos de proveedores externos no sólo son más seguros y económicos, sino que constituyen una opción necesaria para concentrar los esfuerzos de la mayor parte de la organización en el core business. Más aún, hoy la externalización puede aplicarse en procesos de negocios no estratégicos, es decir, aquellos que no agregan valor al negocio y que incluso, gracias a los avances tecnológicos, pueden estar a cargo de proveedores que están fuera del país o en otros continentes.
¿Tiene algo que ver un diminuto GPS con los centros de datos? Por cierto que sí, ya que, al igual como lo ha permitido la evolución de los centros de datos, seguramente este nuevo GPS, provocará una ola de cambios y debates respecto de cómo y en qué usar esta tecnología.
Esto nos lleva a algo más de fondo: en tecnología no puede haber dogmatismo, ya que lo que hoy juzgamos como perfectamente posible, necesario o incluso evidente, hasta ayer podía parecernos un completo despropósito, tal como aconteció con la externalización de los centros de datos y los procesos de negocios.
Ya lo decía el antiguo filósofo griego Heráclito: "Lo único constante es el cambio". Algo que en el mundo de la tecnología y los negocios es hoy más que nunca una verdad.
Aníbal Flores C.
Gerente General
CIENTEC.
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