Asegurar el óptimo desempeño de las aplicaciones críticas del negocio, detectar velozmente la causa de eventuales fallas y sugerir las soluciones para superarlas en el menor tiempo posible, son algunas de las atractivas cualidades de las herramientas APM (Application Performance Management).
Nadie podría hoy desconocer que la infraestructura tecnológica es fundamental para las empresas, ya que ella soporta todos o casi todos los procesos de negocios y del servicio al cliente en cualquier organización. Sin embargo, no siempre se tiene plena conciencia de lo que alguna falla en los sistemas puede significar para la empresa en términos de costos. Sobre todo, si la falla se llega a prolongar, puesto que puede convertirse en un desastre.
De acuerdo con un estudio llevado a cabo por Dynamic Markets entre más de 850 profesionales TI en todo el mundo, el 47% de las compañías opina que el principal criterio para calcular cuánto dinero gastan en recuperación de un eventual desastre de sus sistemas, es el riesgo financiero asociado al desastre potencial.
Lo cierto es que independiente de las causas -virus, caídas de componentes de hardware, errores humanos o fenómenos naturales- las fallas en los sistemas representan un factor de riesgo muy importante. Por eso, mantener un óptimo funcionamiento de todos los componentes críticos de la infraestructura de Tecnologías de la Información (TI), como los sistemas operativos, software, bases de datos, dispositivos de hardware y servidores, es hoy prácticamente una cuestión de competitividad, pero también de supervivencia.
Gestión de las Aplicaciones
Asegurar la disponibilidad de los sistemas obliga a las organizaciones a monitorear constantemente su infraestructura de TI con la finalidad de prevenir fallas, ya que de la respuesta que entreguen sus aplicaciones críticas cotidianamente dependerá en buena medida la salud de su negocio.
Las herramientas de APM han tomado un rol protagónico, ya que brindan a las empresas la posibilidad de enfrentar las problemáticas asociadas al desempeño de sus aplicaciones críticas en sus operaciones cotidianas, evitando los perjuicios de los conocidos "cuello de botella", mientras reducen eficazmente los down-times y la resolución de los problemas en cualquier nivel de su infraestructura de TI.
Las soluciones de Gestión del Rendimiento de Aplicaciones, como lo indica su nombre, consisten en un conjunto de herramientas integradas que permite tener una visibilidad completa del desempeño de las aplicaciones de la infraestructura de TI de una organización, de manera de mantener niveles de servicio (SLA) conocidos y medibles.
Un enfoque adecuado de APM considera integrar una solución que abarque tres niveles como fines fundamentales: los servicios de aplicaciones, los servicios de red y los objetivos de negocio.
Impacto APM
Forrester Research pronostica un fuerte crecimiento en el mercado de las herramientas de gestión de aplicaciones, el cual podría superar los 400 millones de dólares en el 2008. Según la firma de investigación, el valor de este tipo de soluciones es que ofrecen métricas para ayudar a la toma de decisiones inteligentes, mientras ayudan a alinear las estrategias de TI con las del negocio e incrementan el mantenimiento de la producción entre un 10 y un 30%.
Las fallas en aplicaciones así como los problemas de desempeño impactan tanto por las pérdidas asociadas a ventas no realizadas como por la reducción del nivel de satisfacción del cliente y las demoras en las respuestas a los partners de negocios. A eso, que de por sí ya es significativo, hay que agregar los costos que representa en tiempos y recursos la solución de la baja performance de las aplicaciones o la caída de los sistemas, sobre todo cuando no existe una visibilidad completa de ellos.
En tal sentido, un estudio de The AlignIT Group para HP establece que el nivel de desempeño y confiabilidad de las aplicaciones empresariales tiene un gran impacto en los resultados finales de las empresas. En especial, el estudio menciona las dificultades que viven las organizaciones cuando carecen de un sistema de gestión de aplicaciones. Por ejemplo, encontrar la causa de un problema de desempeño de aplicaciones puede consumir, en promedio, 14 horas hombre por evento. Reparar la causa del problema o falla ocupa 33 horas hombre promedio. Asimismo, la encuesta detectó que quienes tienen la posibilidad de gestionar sus aplicaciones de alguna manera pueden reducir los tiempos para encontrar las causas de los problemas alrededor de un 56%.
Una Nueva Visión
Las herramientas APM se caracterizan por salir al paso de las políticas informáticas simplistas que buscaban resolver la baja performance de las aplicaciones invirtiendo en más recursos tecnológicos, como más CPU's y ancho de banda, o bien en herramientas de nicho, que no proveen una respuesta a la problemática en forma integral ni basada en estándares de la industria.
Las soluciones APM no sólo permiten controlar y monitorear las aplicaciones actuales, sino también medir el impacto de las nuevas antes de ponerlas en producción y determinar los recursos que consumen. De esta manera, puede efectuarse un proceso de mejoramiento de rendimiento, entregando a los clientes internos los mejores estándares de servicio.
Desde ese punto de vista, la Gestión del Rendimiento de Aplicaciones involucra un concepto clave en las TI actuales: la proactividad. En efecto, APM no sólo apunta a optimizar la performance de las aplicaciones sino también a prevenir eventuales fallas que pudieran afectar las operaciones del negocio, por lo cual busca garantizar el mejor funcionamiento de los servidores con las cargas apropiadas a sus capacidades.
Asimismo, APM es un elemento clave en la materialización del concepto "Utility Computing", el cual, en términos simples, apunta a convertir a las TI en un servicio en el sentido más amplio de la palabra. Esto se debe a que las herramientas de Gestión del Rendimiento de Aplicaciones permiten alinear las tecnologías con los requerimientos del negocio y adaptarlas a los ciclos de la organización, con un alto grado de flexibilidad. Por eso, en la externalización de las TI las soluciones APM juegan un rol vital para ayudar a las organizaciones a ahorrar costos, dejar en el pasado la administración de sistemas complejos y olvidarse de las vicisitudes provocadas por la respuesta no satisfactoria de sus aplicaciones de negocio.
Información y Control
Una solución APM considera al menos tres elementos principales. El primero es proveer información en tiempo real, ya que de esa manera cualquier falla o problema será detectado y resuelto oportunamente.
Un segundo elemento es la capacidad de control, que permite tomar medidas inmediatas para mantener los servicios activos, aplicando criterios preestablecidos en la administración para mantener los niveles de servicios. Por último, una solución APM debe proveer también una alta capacidad para resolver cualquier anomalía en el menor tiempo posible, detectando sus causas y aplicando medidas correctivas rápidamente.
De esta forma, una solución APM considera las siguientes funcionalidades:
Monitorea el desempeño de cada aplicación:
Supervisando lo que está aconteciendo en el momento, pero al mismo tiempo basándose en datos históricos de uso, una solución APM puede ofrecer la mayor flexibilidad para garantizar siempre el mejor desempeño de las aplicaciones.
Monitorea las aplicaciones ERP:
Monitorear el desempeño de las aplicaciones de ERP (Enterprise Resource Planning) en relación con el software de soporte, como, por ejemplo, el de gestión de identidades o los sistemas de autenticación para determinadas transacciones.
Detecta tendencias:
Detectar los cambios en el volumen de las transacciones y de datos, así como las tendencias subyacentes para tomar decisiones informadas y justificadas en cuanto a futuros crecimientos, constituyen aspectos indispensables para gestionar eficazmente las aplicaciones.
Envía alertas y sugiere soluciones:
Alertar a los encargados de TI cuando el desempeño se empobrece y sugerir ajustes, ya sea en la actividad de los usuarios, la carga de servidores u otras similares hacen de APM una solución preactiva por definición.
Beneficios de APM
En resumen, además de los ahorros de costos y el aumento de la disponibilidad de las aplicaciones, las soluciones APM:
Facilitan la administración de la infraestructura de TI, poniéndola al servicio del negocio y previniendo cuellos de botellas u otros problemas que afecten a las aplicaciones.
Permiten gestionar la distribución de los recursos a los diversos ciclos de algunas aplicaciones de negocio y que operan en forma complementaria.
Ofrecen una herramienta de control de calidad para las nuevas aplicaciones, mejorando su paso a producción y evitando sorpresas desagradables.
Entregan información confiable para sustentar una decisión de inversión de nuevo hardware.