Asegurar el óptimo desempeño de las aplicaciones críticas del negocio, detectar velozmente la causa de eventuales fallas y sugerir las soluciones para superarlas en el menor tiempo posible, son algunas de las atractivas cualidades de las herramientas APM (Application Performance Management).
Asegurar la disponibilidad de los sistemas obliga a las organizaciones a monitorear constantemente su infraestructura de TI con la finalidad de prevenir fallas, ya que de la respuesta que entreguen sus aplicaciones críticas cotidianamente, dependerá en buena medida la salud de su negocio.
Las herramientas de APM (Application Performance Management) han tomado un rol protagónico, ya que brindan a las empresas la posibilidad de enfrentar las problemáticas asociadas al desempeño de sus aplicaciones críticas en sus operaciones cotidianas, evitando los perjuicios de los conocidos "cuello de botella", mientras reducen eficazmente los down-times y la resolución de los problemas en cualquier nivel de su infraestructura de TI.
Las soluciones de Gestión del Rendimiento de Aplicaciones, como lo indica su nombre, consisten en un set de herramientas integradas que permite tener una visibilidad completa del desempeño de las aplicaciones de la infraestructura de TI de una organización, de manera de mantener niveles de servicio (SLA) conocidos y medibles.
Un enfoque adecuado de APM considera integrar una solución que abarque tres niveles como fines fundamentales: los servicios de aplicaciones, los servicios de red y los objetivos de negocio.
Beneficios de APM
En resumen, además de los ahorros de costos y el aumento de la disponibilidad de las aplicaciones, las soluciones APM:
Facilitan la administración de la infraestructura de TI, poniéndola al servicio del negocio y previniendo cuellos de botellas u otros problemas que afecten a las aplicaciones.
Permiten gestionar la distribución de los recursos a los diversos ciclos de algunas aplicaciones de negocio y que operan en forma complementaria.
Ofrecen una herramienta de control de calidad para las nuevas aplicaciones, mejorando su paso a producción y evitando sorpresas desagradables.
Entregan información confiable para sustentar una decisión de inversión de nuevo hardware.