Gracias a que guardaba copia de sus datos en Nueva Jersey estuvo, la gigante financiera operando de nuevo al día siguiente del atentado al World Trade Center.
De las innumerables consecuencias humanas, políticas o económicas del atentado que destruyó hace más de un año el World Trade Center (WTC) se derivaron los más variados análisis y rediseños de políticas de seguridad de todo tipo. Uno de estos, es la forma de resguardar la información de las compañías para evitar su pérdida.
El mejor ejemplo lo representa la gigante financiera Morgan Stanley, la que aún contando con oficinas en pleno corazón de Wall Street, pudo entrar en operaciones al día siguiente del atentado gracias a un sistema de backup que le permitió generar instantáneamente copias de sus datos esenciales en una segunda locación, a kilómetros del lugar del hecho.
La consultora International Data Corp (IDC) estima que la facturación anual de las compañías que fabrican software para replicar datos está en el orden de los US$ 2,700 millones, y que crecerá a US$ 4,700 millones en 2005.
"Un desastre como el colapso de las Torres Gemelas enseña que los métodos usuales de resguardo de datos ya no son suficientes -explica Steve Duplessie, senior analyst del Enterprise Storage Group, con sede en Milford, Massachusetts, Estados Unidos-. Morgan Stanley estuvo en condiciones de volver a operar un día más tarde porque transfirieron sus datos a través de líneas de alta velocidad, instantáneamente desde sus servidores y mainframes del World Trade Center a otros computadores igualmente poderosos y veloces situadas en Teaneck, New Jersey." Las compañías financieras -en total no más de 250 en los Estados Unidos- son las que más usan este tipo de resguardo de datos, de acuerdo con la fuente. Pero no es un recurso barato. El sistema que utilizó Morgan Stanley puede costar hasta US$ 100.000 por mes solamente en concepto de telecomunicaciones.
Iron Mountain Inc., con sede en Boston, se ocupa de ofrecer servicios de Disaster Recovery Plan (Planes de Recuperación de Desastres) y tenía 33 clientes en el WTC. Desde su sede a 13 kilómetros de Nueva York, hoy no se cansan de repetir que el mejor modo de conservar los datos es almacenarlos a distancia.
Pero un desastre de estas proporciones no sólo destruye los datos. Verizon Communications, el operador telefónico local número uno de los Estados Unidos, sólo pudo comenzar el día siguiente a la tragedia la reparación de sus equipos, que mantenían comunicada a casi toda la comunidad financiera de Wall Street y a clientes de la zona que desbordaban las líneas buscando información sobre sus familiares y amigos. El agua utilizada para combatir los incendios había inutilizado sus equipos. El edificio de Verizone posee cuatro computadores con capacidad para manejar 200.000 líneas de voz y tres millones de líneas privadas para datos para la Bolsa.
Su afiliada Verizon Wireless perdió diez antenas de transmisión en el atentado y su principal competidor, Cingular Wireless, perdió seis radiobases. Todos ellos estuvieron por semanas pidiendo paciencia a sus millones de abonados para poder normalizar sus comunicaciones.