Gracias al estándar MIME (Multipurpose Internet Mail Extensions), surgido en la década pasada, el correo electrónico pasó de ser una herramienta muy limitada a un sistema de comunicación capaz de soportar múltiples formatos de archivos. También dio origen a S/MIME, otro estándar desarrollado para maximizar la seguridad del e-mail a través de tecnologías de encriptación de datos y de firma digital.
Hoy intercambiar un documento electrónico por e-mail es un asunto cotidiano. Sin embargo, antes de 1992 no era tan sencillo como poner el archivo adjunto y hacer el envío respectivo. En ese entonces, enviar una copia de algún documento preparado en un procesador de textos o en una planilla de cálculo era posible, pero existían muchas limitaciones, ya que si bien podía imprimirse o hacerse una copia de él no podían realizarse comentarios o cambios. Esa tarea debía realizarla finalmente el emisor original.
En ese entonces, cuando Internet aún no estaba masificada como hoy, las empresas, generalmente, alentaban el uso de los diskettes para enviar documentos dentro de la organización, aunque no era muy eficiente desde el punto de vista de los costos y el tiempo.
En ese entonces para enviar un mensaje por correo electrónico había que convertir el documento a formato ASCII (American Standard Code for Information Interchange). De esa manera, el destinatario lo podía ver, aunque los gráficos se perdieran por el cambio de formato. Y, si bien era posible realizar cambios, el autor del documento debía compararlo con el original y luego volver a pasar el documento al formato inicial. Todo se hacía lento y engorroso. Ahora, si el documento original contenía gráficos, audio o video, o incluía texto en ruso o japonés no había ninguna posibilidad.
Simplemente había que olvidarse.
En este contexto, la irrupción del estándar MIME (Multipurpose Internet Mail Extensions) fue saludada con agrado en todo el mundo, en tanto vino a resolver las demandas de los crecientes usuarios de correo electrónico, especialmente ante la masificación de Internet, convirtiéndose en una de las claves de la Internet actual.
Mútiples Archivos, Múltiples Idiomas
MIME se comenzó a desarrollar en 1991, cuando la IETF (Internet Engineering Task Force) comenzó a trabajar en una serie de convenciones cuyo objetivo era buscar un mecanismo que permitiera intercambiar a través de Internet todo tipo de archivos (texto, audio, video, etcétera), con la condición de que fuese transparente para los usuarios.
Las extensiones MIME comenzaron a ser especificadas en 1993 de forma detallada en diversos documentos oficiales disponibles en Internet (como RFC 1521, 1522 y 1523, entre otros).
Hoy todos los programas de correo electrónico y los browsers incluyen esas especificaciones.
MIME soporta comunicaciones no ASCII, el cual se restringe sólo al alfabeto romano sin acentos. Pero eso representaba, antes de la aparición de estándar, una limitación para usuarios que, si bien usaban el mismo alfabeto, contaban con acento (como sucede en el idioma español o el francés, por ejemplo). Peor aún acontecía con los millones de usuarios basados en otros alfabetos, como el chino o el ruso, ya que en esos casos no había comunicación legible. MIME permite así que otros alfabetos sean utilizados vía juegos de caracteres definidos, contribuyendo a hacer del e-mail por Internet un verdadero canal de comunicación global y universal.
Cómo Funciona
Para identificar el tipo de contenido en un archivo, la mayoría de los sistemas operativos utilizan una extensión. MIME provee un indicador mejor, más específico, que incluye un “tipo primario”, un slash y un subtipo. Así, por ejemplo, en un archivo de imagen en formato JPEG, en MIME se denomina “image/JPEG”.
Los tipos del MIME son importantes para el funcionamiento de Internet. Cuando un servidor del Web envía contenido a un browser, en formatos como HTML, PDF o JPEG, por mencionar algunos, también incluye un descriptor del formato, ayudando a que el navegador sepa qué aplicación abrir en cada archivo.
Cuando el contenido no texto, como una imagen o un sonido, se envía a través del e-mail, se codifica generalmente en caracteres del texto usando un sistema llamado Base64. MIME también proporciona una alternativa para esto, llamada "código imprimible".
MIME también contribuye en los documentos que cuentan con partes múltiples o compuestas. Cuando se envía un mail con un attachment, el mensaje crea dos partes. La primera contiene el texto de su mensaje y la segunda el archivo adjunto. MIME especifica cómo estas dos piezas (o más incluso) combinan para formar un solo mensaje.
MIME también se ha adaptado como tecnología para componer documentos en las páginas Web.
La mayoría de éstas, como sabemos, consisten en un archivo HTML, un conjunto de imágenes y quizás algún archivo de audio o video. Por ejemplo, para visualizar páginas Web off-line esos archivos deben ser grabados en el computador. Al hacerlo, el browser guardará los archivos como un documento MIME multiparte, con la extensión mht.
S/MIME: Más Seguridad para el e-Mail
En 1995, varias empresas de seguridad comenzaron a desarrollar S/MIME, el cual actualmente, y una vez que contó con el aporte y supervisión de la IETF, se convirtió en un nuevo estándar para proporcionar un mayor nivel de resguardo en las comunicaciones basadas en correo electrónico, proporcionando a los usuarios dos servicios de seguridad fundamentales: la firma digital y la encriptación de mensajes.
S/MIME fue desarrollado con el objetivo de enfrentar la falsificación de cuentas de correo y la interceptación de los mensajes.
S/MIME es una tecnología que permite enviar y recibir datos MIME seguros y contribuye a que los correos electrónicos puedan contar hoy con tres características relevantes, especialmente pensando en el nivel de importancia que ha adquirido el e-mail en los negocios: autenticación, integridad y no repudio en origen (firma digital) y privacidad, y seguridad en el contenido (encriptación de datos).
S/MIME se puede utilizar en los clientes tradicionales de e-mail, aunque no se restringe sólo al correo electrónico, ya que puede ser usado además por cualquier protocolo de comunicaciones que soporte el transporte de datos MIME, como sucede con HTTP. Por otro lado, S/MIME puede automatizar el intercambio de información entre agentes que procesan documentos electrónicos sin necesitar de ninguna intervención manual.