Aunque inicialmente se las consideró como antagonistas, las tecnologías SAN (Storage Area Network) y NAS (Network Attached Storage) se perfilan hoy como alternativas no sólo compatibles sino también complementarias para atender los requerimientos de las empresas: reducir la complejidad de la administración y respaldo de un creciente volumen de datos y brindar acceso a ellos al mayor universo de usuarios.
En términos generales, las redes de almacenamiento ofrecen acceso a la información más veloz para los usuarios mediante diversos servidores. Asimismo, permiten conectar dispositivos y servidores dispersos y utilizarlos de un modo más eficaz, ayudando de paso a que las organizaciones puedan compartir al máximo sus recursos, aun cuando éstos se encuentren en lugares alejados -mediante protocolos como NFS (Network File System)-, mientras pueden enfrentar con menos temor las fallas o eventuales desastres de sus sistemas de información.
Los sistemas NAS (Network Attached Storage) consisten en una solución de almacenamiento en donde cada dispositivo dispone de su propia dirección de red (IP), de manera que hace innecesaria la conexión física con un servidor. En este caso, el dispositivo de almacenamiento se conecta a una red de área local (LAN), generalmente basada en Ethernet, y proporciona storage para múltiples servidores.
Las limitaciones de los sistemas NAS comenzaron a quedar de lado con la irrupción del protocolo Fibre Channel (FCP) y el despliegue de redes SAN (Storage Area Network), caracterizadas por ofrecer acceso de baja latencia y alto ancho de banda a dispositivos en modo bloque. La tecnología FCP permite conectar los dispositivos con cables de fibra óptica, permitiendo la transmisión de alta velocidad de datos en distancias de hasta 10 kilómetros, siendo ideal para la conexión de servidores de alto rendimiento a los dispositivos de storage, especialmente en los casos de una red cerrada, como un centro de datos. Si bien las redes SAN siguen siendo "islas de información" permite a las empresas hacer un mejor uso de sus recursos.
Las redes NAS, son más económicas y más fáciles de desplegar. A diferencia de las SAN, diseñadas para mover grandes bloques de datos, el objetivo de NAS es trabajar con archivos, es decir, el acceso es una cuestión fundamental, siendo otro aspecto importante su capacidad para soportar grandes volúmenes de datos almacenados. Asimismo, los "filers" o "appliances" NAS se configuran rápidamente y de manera muy simple.
Ambas alternativas NAS y SAN no son excluyentes entre sí y pueden perfectamente convivir en una misma organización, atendiendo a diversos requerimientos del negocio y solucionando distintos aspectos estratégicos en el almacenamiento de los datos, su respaldo, uso y acceso.