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RFID, UD. ESTÁ TOTALMENTE IDENTIFICADO

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Una mejora en la cadena de suministro, aplicaciones para el rubro del retail e incluso un sin fin de herramientas para controlar los activos y el personal al interior de las compañías son algunos de los beneficios de esta tecnología que supera con creces al clásico código de barras.

La Identificación por Radio Frecuencia o Radio Frequency Identification (RFID) es un sistema similar al código de barras que permite la identificación única de un objeto. Consiste en una antena y un transmisor-receptor, que lee la información de un producto y la transmite mediante ondas de radio, de forma inalámbrica, a un dispositivo que la procesa. Es un circuito integrado.

Esta tecnología, que corresponde a la clasificación denominada Sistemas de Identificación Automática, se puede utilizar en diversas aplicaciones donde siempre se necesite identificar y realizar el seguimiento de un producto, artículo, objeto o incluso un ser vivo. Actualmente se utiliza por ejemplo en supermercados, tiendas de ropa y locales de mascotas. Incluso, algunos fabricantes de automóviles han desarrollado sistemas de RFID para mover los vehículos a través de una planta de fabricación. En cada etapa sucesiva de la producción, la etiqueta de RFID dice a los computadores cuál es el paso siguiente del ensamblaje.

Una de las ventajas de RFID frente a la tecnología de código de barras es que elimina la necesidad de colocar el código en la mira del láser para revelar la información. Además, la identificación mediante radiofrecuencia se puede hacer en mayores distancias que la de código de barras. Los sistemas de alta frecuencia de RFID (de 850 a 950 MHz y de 2,4 a 2,5 GHz) ofrecen radios de acción de transmisión de más de 27,4 mts., aunque las longitudes de onda en la gama de 2,4 GHz son absorbidas por el agua (el cuerpo humano) y por lo tanto tienen limitaciones.

Hace algunos meses, la cadena estadounidense de supermercados Wal-Mart comenzó la implementación de tecnología RDFI para almacenar e identificar la información de productos con mayor rapidez y así lograr mas eficiencia en los procesos de la cadena de suministros.

Se cree que esta tecnología cambiará definitivamente la administración de los procesos productivos y de bodegas, en este tipo de negocios. Pero sus aplicaciones van mucho más allá. Hace sólo unas semanas, el gobierno británico anunció que habilitaría placas patentes con tarjetas RFID para identificar el comportamiento e historial de los automóviles ingleses, lo que no ha dejado de generar un debate en dicho país.

Varios desarrolladores de software están diseñando soluciones para funcionar dentro de RFID. Oracle, Microsoft, SAP y sobre todo Sun Microsystems están incluyendo rasgos específicos de esta tecnología en las actualizaciones de productos y, de esta forma, ayudar a manejar el océano de datos que billones y potencialmente incluso trillones de estos dispositivos probablemente producirán durante los próximos años.

Si bien en Chile esta tecnología se está asomando tímidamente, se estima que para el 2012 estará totalmente masificada, desplazando con creces al tradicional código de barras.

Componentes

Existen dos componentes claves en un sistema de RFID: la etiqueta y el lector.

Las Etiquetas o smart tabs (etiquetas inteligente) se están utilizando en tareas de gran importancia en el sector de la identificación de objetos. Consisten en un microprocesador y en una pequeña antena. A diferencia de las tarjetas mediante códigos de barra, las smart tabs pueden almacenar mucha más información, se puede escribir sobre ellas múltiples veces y no necesitan ningún punto de contacto físico o visual para leerlas.

Para ello, utilizan un Electronic Product Code (EPC), un código de 96 bits que identifica a un producto de forma única mediante el uso de una serie campos: código de fabricante, producto y número de serie. El EPC puede ser utilizado como una referencia permitiendo la localización de la información relativa al producto a través de un computador conectado a la red del sistema. Esta referencia se expresa en un número que conduce hasta el archivo asociado almacenado en la base de datos. Este archivo contiene una información completa, veraz, estructurada y actualizada en tiempo real.

Teniendo como objetivo la descripción de objetos físicos, la industria tecnológica se ha propuesto un nuevo lenguaje, denominado PML (Physical Markup Language). PML se basa en el lenguaje XML1 e incluye un conjunto de esquemas que permiten describir los aspectos requeridos de los objetos físicos. Este lenguaje está enfocado a albergar datos de los objetos físicos propios de un rubro determinado y en especial de la cadena de suministro. También a que dicha información pueda ser compartida en un ámbito común a toda la industria.

De esta forma, los datos obtenidos requieren de un importante respaldo para poder procesarlos, analizarlos, cruzar información y sacar conclusiones automáticas que pueden expresarse en información del tipo de minería de datos (datamining), de ventas o bien acerca de la trazabilidad de los objetos.

Otro elemento dentro de la etiqueta es el ONS (Object Naming Service), que permite la conexión entre el EPC y su archivo de datos escrito en el lenguaje PML. Es decir, ONS es un servicio de red automatizado de forma que cuando se le introduce un determinado EPC, direcciona hasta el archivo PML asociado a este EPC a través de un servidor especializado.

El ONS, actualmente en desarrollo, está basado en el estándar DNS (Domain Naming Service), o sea, puede ser consultado con una simple aplicación montada en la web, incluso de forma remota, utilizando una empresa que brinde servicios de ASP (Application Service Provider). El ONS debe ser eficiente y escalable para manejar los miles de billones de transacciones que se pueden producir si se implanta esta tecnología. En la actualidad existen procedimientos que permiten optimizar los flujos de información entre servidores. Debe destacarse que los productos no cambian de ubicación con excesiva frecuencia y la mayoría de las consultas son sencillas y no requieren el acceso a información específica del fabricante. El servidor local interrelaciona y gestiona la base de datos y comunica al producto con los servidores ONS. Éstos, a su vez, remiten hasta los ficheros PML para consultarlos

La memoria de las etiquetas es volátil o estática dependiendo del tipo de aplicación para la cual el dispositivo de RFID está diseñado. La memoria volátil permite que la información en la etiqueta del RFID pueda ser cambiada y actualizada, mientras que la estática básicamente guarda información que sólo se puede leer como un número de serie u otro código de identificación. Las etiquetas se usan generalmente en los siguientes casos:

  • En ambientes donde una etiqueta con código de barras se maltrata o pinta y puede quedar ilegible.
  • Cuando no existe línea directa de observación en el objeto que es leído.
  • Cuando se desee eliminar o reducir la necesidad de una base de datos central con conexiones a cada punto de lectura y escritura, ya que los datos residen en la etiqueta y no necesitan ser consultados.
  • Las aplicaciones típicas incluyen: identificación de contenedores, de carga intermodal, rastreo de producto en proceso (ejemplo: en la industria manufacturera automovilística), producción de información de explotación forestal, vigilancia de artículos electrónicos y sistemas de recolección de peaje.

    Los Lectores, por su parte, son los dispositivos que se comunican con las smart tags y envían la información al servidor. La carga electromagnética de una antena es menos de una quinta parte de la que produce un teléfono móvil.

    Además, los sistemas RFID son clasificados de la siguiente forma:

    Activo / Pasivo: Una etiqueta activa usa baterías, mientras que una pasiva no, ya que emplea la energía recibida de la antena lectora para transmitir sus datos. La consecuencia es que, generalmente hablando, las etiquetas pasivas son de un costo mínimo y son más pequeñas; podrán contar con un rango más bajo de lectura, pero también cuentan con una vida teóricamente indefinida.

    Solo lectura / Lectura-escritura: Una vez que una etiqueta de lectura ha sido programada, ya sea durante su manufactura o previamente a su primer uso con un código de identificación único, éste no puede ser cambiado. Tales etiquetas son comúnmente usadas como placas automovilísticas, enlazando la etiqueta de identificación con un récord en una base de datos que describe el objeto "etiquetado". Las etiquetas de lectura-escritura ofrecen la habilidad de contar con información actualizada o agregada y por lo tanto son aplicables para requerimientos de información variable. Una gran aplicación de estas etiquetas es en los inmovilizadores automovilísticos, donde la etiqueta cuenta con un código rodante actualizado cada vez que se utiliza como medida de seguridad.

    Productos inteligentes

    Al implementar tarjetas inteligentes mediante RFID en los productos de una empresa, se obtienen beneficios importantes derivados de haber dotado de un cierto grado de "inteligencia" a dichos objetos dentro de los procesos de fabricación.

    Un producto inteligente puede evaluar, incluir y posiblemente conducir las operaciones en las que está involucrado. Por ejemplo, la auto-distribución del inventario, la auto-organización de operaciones de fabricación u operaciones de picking automatizadas, etc. El impacto potencial de estos productos inteligentes en el diseño y las tendencias de la cadena de suministro es inmenso.

    Gracias a RFID un producto inteligente ha de satisfacer los siguientes requisitos:

  • Poseer una única identidad.
  • Ser capaz de comunicarse eficazmente con su ambiente circundante.
  • Poder obtener y conservar información sobre sí mismo.
  • Tener un lenguaje con el que poder expresar sus rasgos, exigencias de producción, etc.
  • Ser capaz de participar en la toma de decisiones relevantes sobre su futuro.

    En cuanto a la organización de los datos en los productos inteligente, la industria tecnológica ya ha definido algunos estándares relacionados con RFID y la forma en que se captan y procesan los datos. Actualmente se está trabajando en los proyectos "Unique Identifier", "Data Protocol", "Application Programmer Interface" y "Elementary Tag".

    El estándar relacionado con "Unique Identifier" detalla las posibilidades de utilización y realización de números de identificación unitarios para las smart tags. Esto permite una mejor organización de los datos o de los productos correspondientes a los que se refiere la etiqueta. Los datos del producto no han de ser necesariamente residentes en la etiqueta o, incluso, en el computador local, sino que pueden encontrarse en una base de datos.

    Un cometido importante del estándar es definir cómo se realiza la identificación única de los números. Las smart tags, y con ellos los números que llevan consigo, los fabrican y entregan al mercado diferentes empresas y organizaciones, por lo tanto, la estandarización es posible tan sólo si todos los fabricantes dan los números conforme a un mismo esquema, definido en el estándar ISO/IEC.

    Actualmente en el mercado ya existen algunos software que permiten la integración de los datos de Identificación por Radiofrecuencia en los sistemas de información de las empresas, lo que reduce la complejidad que conlleva la gestión de cantidades masivas de datos.

    Para elaborar un proyecto de RFDI, se hace esencial entonces diseñar una arquitectura e infraestructura que incluya la instalación de software de reconocimiento y administración, el manejo de inventario y un servicio de soporte y almacenamiento remoto de la información. Estos sistemas dedicados se pueden almacenar en un Data Center, conectado con las redes de la compañía que lo requiera, utilizando enlaces de alta velocidad. Todo este backoffice, que puede ser totalmente externalizado o en modalidad de outsourcing, genera reportes en línea.

    Una buena opción, por ejemplo, es la implantación de servidores que funcionen bajo un software ERP para el proceso automático de las transacciones. Justamente una de las multinacionales que ha apostado a esta tecnología es Sun Microsystems, que posee una solución especial en este ámbito denominada Sun Java System RFID, disponible sobre el sistema operativo Solaris. También proporciona la base para las aplicaciones RFID que incrementarán la visibilidad de los activos a través de la cadena de suministro, ayudando a la integridad de la productividad. Brinda acceso en tiempo real a la información del inventario. El nuevo software está diseñado para funcionar con varias soluciones de infraestructura, incluido Sun Java Enterprise System.

    Aplicaciones

    Un estudio realizado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y publicado como "Measuring the Impact of Information Technology on Value and Productivity Using a Process-Based Approach: The Case for RFID Technologies", con las etiquetas RFID, las empresas de bienes de consumo pueden lograr ahorros de más del 80% en algunos procesos y un 100% de ganancia en productividad.

    Según la investigación, RFID es especialmente beneficiosa cuando se introduce en la métrica de valor interno de un proceso. Por ejemplo, puede reducir el tiempo que se tarda en completar el proceso de recepción, la calidad de los envíos en los procesos de transporte y manejo y los costes laborales globales de los procesos de almacenamiento. Otros procesos interdependientes saldrán igualmente beneficiados. Por ejemplo, la asignación de códigos electrónicos de productos, en lugar de los códigos de barras, aumentará la precisión del proceso de colocación.

    Imaginemos entonces que cada artículo de un supermercado tiene adherido una etiqueta RFID con un chip que emite un código similar al código de barras, el EPC (Electronic Product Code), que permita capturar a distancia los dígitos distintivos del artículo. En este caso, la información se podría incorporar a una base de datos, dando paso a los procesos de facturación y de baja de inventario del producto. Por otro lado, podríamos pensar que un cliente que entra al supermercado también lleva en su billetera una tarjeta de crédito con otra etiqueta RFID, lo que permite cargar automáticamente el importe de la compra.

    Y si nos ponemos aún más futuristas, una vez que el detector de señales de radiofrecuencia emite la típica boleta y el cliente emite la conformidad con el pago (todo bajo señales RFID), un sistema automático abre el portón que le permite al cliente sacar el carro de la compra.

    Si bien esta tecnología se ha diseñado principalmente para facilitar el trabajo de comercialización de productos de consumo, a medida que crece aparecen nuevos y sorprendentes usos, especialmente en lo que se refiere al seguimiento de la vida de un objeto mediante un determinado periodo de tiempo, gracias a un chip RFID incorporado. Por ejemplo, en una biblioteca, en la medición de peajes (como es el caso de las nuevas autopistas que cruzarán Santiago), para comprar entradas a espectáculos, etc. Sin ir más lejos, la comunidad europea piensa introducir esta técnica en la próxima generación de billetes para, entre otras cosas, facilitar su recuento.

    En principio se pensó crear etiquetas pasivas, pero actualmente adquieren nuevas características que les permiten ser utilizadas en otras áreas. Por ejemplo, pueden tener su propia fuente de energía y no necesitar ser alimentadas desde el exterior para emitir su información. Si bien éstas no son adecuadas para etiquetar productos de consumo, consiguen emitir con un alcance muchísimo mayor, pasando de unos cuantos centímetros a varios kilómetros en algunos modelos, lo que permite el seguimiento de las etiquetas fuera de recintos cerrados. En este punto, la imaginación para sus aplicaciones es ilimitada.

    Pero aterrizándolo más, las aplicaciones concretas no sólo se pueden dar en el rubro del retail. Las empresas poseen activos entre los cuales podemos mencionar equipos de computación, muebles, maquinaria, etc. Los mismos deben ser controlados constantemente por la gerencia para que no sean robados o ubicados en lugares donde no deben estar. Por medio de la utilización de la tecnología RFID, la gerencia puede identificar y controlar en forma automática todos sus activos dentro de la empresa.

    Equipos costosos como notebooks, fotocopiadoras, faxes o computadores pueden identificarse con una etiqueta de RFID. Lectores instalados estratégicamente en distintos puntos de la empresa leen las etiquetas y controlan el movimiento de los activos. Las etiquetas son comparadas con las almacenadas en el sistema. Solo se permite el movimiento de los activos de una zona a otra ante la lectura de una tarjeta válida.

    El sistema puede ser configurado para leer y controlar uno o dos parámetros según las necesidades del cliente y administrado de forma central por un servidor. Incluso, en las organizaciones que posean varias sucursales, todo se puede gestionar de manera centralizada, recibiendo información de todos los puntos que son vertidas en una red interna o mediante webservers.

    En modo de un solo parámetro, el sistema puede controlar el movimiento de personal que lleve consigo una tarjeta RFID. El mismo también puede ser configurado para controlar el movimiento de equipos con etiquetas RFID. Así el sistema provee la ubicación en tiempo real de empleados y equipos dentro de la empresa.

    Incluso, se pueden mezclar ambas informaciones, de tal modo que el sistema controla el movimiento de un activo (notebook, por ejemplo) al interior de la compañía, el cual posee su tarjeta RFID. Por otro lado, el mismo sistema identifica al portador del equipo, que posee una tarjeta de identificación RFID. De esta manera se procesan los datos de ambos registros de forma automática con el fin de permitir el movimiento de los mismos (equipo llevado por la persona autorizada) a través de las puertas.

    En términos generales, RFID junto con otras tecnologías, ofrece la posibilidad a la cadena de suministro de integrarse completamente. Esta integración es vital para poder acometer satisfactoriamente la implantación de las nuevas técnicas que están apareciendo para la gestión y el control. Entre las ventajas de RFID en este ítem están:

  • Flujo ágil de productos y servicios.
  • Reducción del stock en toda la cadena.
  • Reducción de costes por ineficiencias.
  • Plazos de entrega fiables.
  • Mejor calidad de servicio.
  • Mayor disponibilidad de bienes.
  • Mayor predictibilidad en los pronósticos de demanda.
  • Relaciones más estrechas con los socios de la cadena.
  • Reducción de la burocracia y de los costes administrativos.
  • Una respuesta más rápida a las variaciones del mercado.
  • Minimización de los costes y riesgos del inventario mediante una fabricación por orden mucho más eficiente.
  • Menor tiempo de comercialización de los nuevos productos y servicios
  • Mejor toma de decisiones.

    En términos de costos, el establecimiento puede ahorrar dinero en la nómina de un importante número de empleados, además de tener las cajas 100% disponibles a cualquier hora, sin que ello implique un mayor costo de personal. Incluso, un solo empleado o un sistema robótico con un lector de RFID y una conexión wireless tipo Bluetooth o similar puede recorrer los pasillos detectando automáticamente faltas de existencia y localizando mercancía colocadas fuera de lugar por los clientes

    Por otra parte, el código EPC de la etiqueta RFID puede contener información estandarizada, con información adicional sobre el producto, como fecha de caducidad, lote de producción o cualquier otro dato que los fabricantes o la cadena de distribución consideren conveniente.