Una mejora en la cadena de suministro, aplicaciones para el rubro del retail e incluso un sin fin de herramientas para controlar los activos y el personal al interior de las compañías son algunos de los beneficios de esta tecnología que supera con creces al clásico código de barras.
La Identificación por Radio Frecuencia o Radio Frequency Identification (RFID) es un sistema similar al código de barras que permite la identificación única de un objeto. Consiste en una antena y un transmisor-receptor, que lee la información de un producto y la transmite mediante ondas de radio, de forma inalámbrica, a un dispositivo que la procesa. Es un circuito integrado.
Se cree que esta tecnología cambiará definitivamente la administración de los procesos productivos y de bodegas, en este tipo de negocios. Sin ir má slejos, hace algunos meses, la cadena estadounidense de supermercados Wal-Mart comenzó la implementación de tecnología RDFI para almacenar e identificar la información de productos con mayor rapidez y así lograr mas eficiencia en los procesos de la cadena de suministros.
Al implementar tarjetas inteligentes mediante RFID en los productos de una empresa, se obtienen beneficios importantes derivados de haber dotado de un cierto grado de "inteligencia" a dichos objetos dentro de los procesos de fabricación, los cuales generan una gran cantidad de datos que se pueden utilizar en el futuro.
Actualmente en el mercado ya existen algunos software que permiten la integración de los datos de Identificación por Radiofrecuencia en los sistemas de información de las empresas, lo que reduce la complejidad que conlleva la gestión de cantidades masivas de datos.
Para elaborar un proyecto de RFDI, se hace esencial entonces diseñar una arquitectura e infraestructura que incluya la instalación de software de reconocimiento y administración, el manejo de inventario y un servicio de soporte y almacenamiento remoto de la información. Estos sistemas dedicados se pueden almacenar en un Data Center, conectado con las redes de la compañía que lo requiera, utilizando enlaces de alta velocidad. Todo este backoffice, que puede ser totalmente externalizado o en modalidad de outsourcing, genera reportes en línea.
Si bien esta tecnología se ha diseñado principalmente para facilitar el trabajo de comercialización de productos de consumo, a medida que crece aparecen nuevos y sorprendentes usos, especialmente en lo que se refiere al seguimiento de la vida de un objeto mediante un determinado periodo de tiempo, gracias a un chip RFID incorporado. Por ejemplo, en una biblioteca, en la medición de peajes (como es el caso de las nuevas autopistas que cruzarán Santiago), para comprar entradas a espectáculos, etc. Sin ir más lejos, la comunidad europea piensa introducir esta técnica en la próxima generación de billetes para, entre otras cosas, facilitar su recuento.