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Recientemente nos hemos visto inundados por tecnologías inalámbricas: redes, celulares inteligentes, Bluetooth, WAP y muchos otros... ¿Hay realmente oportunidades para usarlas en empresas y en negocios "tradicionales"?
Hacia el final de la "burbuja" .com, muchas empresas tecnológicas y consultoras acuñaron el término m-Commerce (Mobile Commerce) para describir aplicaciones de negocios basadas en tecnologías inalámbricas que otorgaban completa movilidad al usuario, entregando acceso remoto e instantáneo a servicios internet y web, aplicaciones del back-office o sistemas tradicionales. No estamos hablando de la tecnología por sí misma, que todas las empresas de telecomunicaciones parecen estar apresurándose a entregar, sino al uso que hacen de ella las empresas que la adquieren. Una encuesta hecha en cientos de empresas norteamericanas a fines del 2000 mencionaba que el 61% de las empresas estaría usando sistemas inalámbricos como método universal de pago y para efectuar transacciones, y que los montos transados "en el aire" superarían los US$ 100 billones para el 2003.
Llegó el 2003 y la realidad es que el "m-Commerce" parece haberse adelantado a su tiempo, y no se han cumplido las expectativas. A pesar de los intentos de muchas empresas, la tecnología no está totalmente lista, los modelos de tarificación de los carriers inalámbricos tampoco (la tecnología celular todavía requiere planes de pago por minuto-segundo, no por volumen de datos transmitidos), y las aplicaciones distan mucho de ser eficientes o incluso útiles, en muchos casos. Hay aplicaciones de pago y compra por teléfono (que aparentemente están funcionando bien); hay sistemas de apoyo a las fuerzas de venta en terreno que permiten tomar pedidos y dar soporte de ventas en línea usando celulares y equipos personales tipo Palm o iPaq (PDA's); existen aplicaciones de pago de servicios vía celulares; y hay muchas otras posibilidades aún por inventar...

¿Dónde están los problemas? Tal como se muestra en el gráfico, no se trata de la disponibilidad de la tecnología, sino de adaptar las aplicaciones de negocios y del back-office para que "conversen" con esta nueva interfaz de usuario en forma integrada e inteligente. Algunos ERP (Oracle, SAP y otros) ya incluyen aplicaciones o interfaces móviles que permiten usar (al menos parcialmente) sus aplicaciones en forma remota, mientras la mayoría de nuestras aplicaciones del negocio recién están en la etapa previa, que es crear la interfaz web, anterior a la interfaz móvil. Esta tendencia se está dando mayoritariamente en el ámbito del servicio en terreno o al cliente, y en las aplicaciones de ventas y CRM en general, así como en las aplicaciones transaccionales de consulta al ERP o Back Office. Otros tipos de aplicaciones inalámbricas exitosas tienen que ver con el uso de tecnologías de alcance reducido (como Bluetooth o radiofrecuencia) para aplicaciones en espacios limitados como edificios o bodegas, que están demostrando tener buenos resultados.
La tendencia es clara: la tecnología ya está, ahora debemos usarla. Hay que resolver los desafíos de integración hacia las aplicaciones, y pensar que se trata sólo de un medio más para "acercar" los procesos normales del negocio hacia los usuarios o participantes en los mismos. No debemos equivocarnos, la tecnología inalámbrica no es ni puede ser una solución por sí misma... Para la mayoría de las empresas, lo que hay que hacer es analizar el potencial de esta tecnología en el punto de contacto, mejorando la "experiencia" de los usuarios (personal, clientes, contratistas, proveedores) con nuestros sistemas del negocio, e integrar esta nueva interfaz en forma complementaria a las demás maneras de "relacionarse" con las aplicaciones que soportan la continuidad operacional.
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